Una interesante reflexión, de Aceprensa: Según los medios de comunicación, parece que el verano hace estragos en algunas parejas: se dice que una de cada cuatro separaciones se producen en septiembre, después (y parece que a causa) de las vacaciones. Por lo menos eso es lo que nos vienen informando los telediarios hace ya algunos años por estas fechas. Aparte del aumento de las depresiones postvacacionales que genera el retorno a la rutina y los gastos de la vuelta al cole que competirán con la cuesta de enero, el final del verano nos amenaza con miles de parejas que se separarán por no haber aprobado el examen de estar unos días juntos. Pero la culpa no la tiene el verano, ni las vacaciones, ni la convivencia demasiado estrecha y continuada, ni la idea moderna de que el roce desgasta el cariño y rompe el amor, sino esas relaciones demasiado frágiles para aguantar el mínimo choque. Las relaciones de pareja, como las personas, son de barro y, si no las temp...